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Relaciones kármicas y dhármicas. ¿Cómo reconocerlas?

Llegamos al último post de la serie sobre relaciones de pareja y amor que he estado haciendo y compartiendo contigo en las últimas semanas. Y el tema de hoy es algo distinto, ya que es una tema que trato desde el punto de vista de la espiritualidad, y precisamente por eso a mí me gusta mucho. Considero que todos los temas de espiritualidad que comparto tanto aquí en el blog, como en mi canal de YouTube y en mis redes sociales ayudan a entender muchísimo mejor algunos de los conceptos que explico cuando trato temas de coaching y de desarrollo personal.

Quizá sea la primera vez que oyes hablar de "relaciones kármicas" y de "relaciones dhármicas", pero seguro que si te interesa el crecimiento espiritual ya sabrás o habrás oído hablar mucho del KARMA, así que te podrás hacer una idea de qué son las relaciones kármicas. Y, si estás leyendo esto, muy posiblemente es porque actualmente tienes una relación de pareja, o estás conociendo a una persona que te gusta, y quieres saber qué tipo de relación tienes o en qué tipo de relación te estás adentrando.

Las relaciones kármicas son relaciones basadas en un contrato del almas para ayudarse a aprender y a evolucionar gracias a esos mismos aprendizajes realizados. Son relaciones que tienen mala fama. Creo que todas las personas que nos interesamos por la espiritualidad, por las vidas pasadas, la reencarnación, etc. y que nos topamos con este tema de las relaciones kármicas y dhármicas deseamos experimentar una relación dhármica sobre todas las cosas. Pero creo que este deseo se basa en el desconocimiento de lo que cada tipo de relación significa y supone realmente para nosotros como almas.

Estas relaciones no son casuales. Es decir, nuestra alma, antes del momento de encarnarse en un nuevo cuerpo en la Tierra, decide qué tipo de relaciones amorosas son las que va a experimentar en su siguiente vida, y lo hace en función de aquellos aprendizajes que quiere realizar y de su grado de evolución. Digamos que el hecho de pasar por una relación kármica o una relación dhármica es indicativo de en qué punto de evolución se encuentra nuestra alma. Sin embargo, los dos tipos de relaciones pueden aportarnos aprendizajes importantísimos, pero cada una nos brinda la posibilidad de hacer aprendizajes distintos, y de ahí que haya varios tipos de relaciones de pareja posibles. Sí, hay más tipos de vivir y experimentar el amor a parte de las relaciones kármicas o dhármicas, pero la inmensa mayoría de nosotros, almas que no somos súper evolucionadas y que seguimos aprendiendo y conociéndonos un poquito más con cada encarnación, nos limitamos a estas dos posibilidades que, no por ser solo dos, implica que sean menos eficaces.

Como te mencionaba antes, las relaciones kármicas son relaciones de aprendizaje. ¿Y de dónde viene esa mala fama que tienen? Se debe a que para que el aprendizaje pueda tener lugar es necesario que haya conflictos y problemas. Es decir, se trata de relaciones que inevitablemente siempre van a llegar un punto de conflicto. Ten esto en cuenta: si en una relación todo está siempre bien, todo es siempre paz y tranquilidad y nunca hay malentendidos ni problemas de ningún tipo, ¿dónde está el material sobre el que trabajar? Para realizar un aprendizaje, igual que sucede con todo en la vida, es necesario cometer errores y que haya problemas de los que aprender. Los conflictos son lo que nos hace avanzar en la vida, porque nos fuerzan a salir de nuestra zona de confort, nos obligan a plantearnos las cosas de otra manera, a mirar a nuestro interior para buscar la solución o hallar la respuesta a aquello que nos está molestando y que no nos deja ser felices. Ahí es donde está el aprendizaje, en ese esfuerzo que debemos hacer para encontrar la solución a: ¿qué debo cambiar/hacer para hallar mi felicidad?

Y en las relaciones de pareja, cuando hay problemas, esta pregunta aplica exactamente igual: ¿qué debo hacer/cambiar para que la estabilidad vuelva a mi pareja y yo halle mi felicidad dentro de mi relación?
Por eso, las relaciones kármicas suelen ser duras, porque nos ponen a prueba, pero únicamente por un bien mayor que es lograr realizar un aprendizaje. Y para nosotros, como almas que somos, no hay nada más valioso que la oportunidad de aprender algo y que esto quede bien integrado. ¿Por qué? Bueno, pues porque así ya no tendremos que pasar por este mismo aprendizaje en nuestras próximas vidas. Cada aprendizaje que queda integrado es como algo que podemos tachar de nuestra lista de tareas pendientes.

¿Y por qué se las llama relaciones kármicas? Precisamente porque karma equivale a "aprendizajes pendientes". Así que todo aprendizaje que logremos hacer gracias a nuestras relaciones de pareja kármicas, es karma del que nos liberamos y que ya no tendremos pendiente.

En este video te cuento más detalles sobre las relaciones kármicas y dhármicas, porque lo realmente interesante es que aprendas a ver la belleza que se esconde detrás de TODA relación de pareja pasada y venidera que puedas tener, porque incluso las más difíciles te están brindando oportunidades magníficas a nivel de tu alma.

Por otro lado, están las relaciones dhármicas, que tienen un nombre muy exótico y de las que probablemente no hayas escuchado hablar. A diferencia de las kármicas, se trata de relaciones donde el foco se encuentra en el crecimiento compartido. Es decir, aquí no se trata de los aprendizajes que tu pareja te puede proporcionar directamente ni de los aprendizajes que tú puedes proporcionarle a tu pareja, sino de que ambos miembros de la pareja deciden recorrer su camino de vida juntos para apoyarse mutuamente.

Esto no implica que en las relaciones dhármicas las personas no hagan aprendizajes, porque el objetivo de toda alma es evolucionar y para evolucionar los aprendizajes son fundamentales; pero la diferencia es que estos aprendizajes serán individuales y estarán relacionados con otros ámbitos de la vida de cada persona, al margen de la pareja: el trabajo, la relación con los padres, el propósito de vida, la salud del cuerpo físico, etc. y la pareja dhármica será un apoyo y un compañero en esos aprendizajes individuales.

Lógicamente, para que la pareja pueda ser realmente un compañero de vida y no una carga o un foco de problemas, va a tener que ser una persona con la que haya una gran sintonía y una gran conexión a nivel álmico, y en muchas muchas ocasiones esta persona es el alma gemela. Y vuelvo aquí al por qué tienen tan mala fama las relaciones kármicas... Pues porque una relación kármica es muy poco probable que se dé con el alma gemela (habrá algunos casos en los que sí, pero son excepciones). De ahí que toda persona que llega a descubrir qué son las relaciones dhármicas desee tener una relación de este tipo en su vida, porque identifican "relación dhármica" con "alma gemela". Es cierto que en muchos casos esta condición se cumple, pero no en todos. En otro video sobre los acuerdos de almas te contaba que todos pertenecemos a una familia álmica, y que dentro de esta familia hay almas con las que somos más afines y otras con las que tenemos un poquito menos de afinidad. Así que una relación dhármica puede darse también con otros miembros de la familia álmica que no necesariamente son nuestra alma gemela.

Las almas elegimos uno u otro tipo de relación para nuestra siguiente encarnación precisamente en función de los aprendizajes que queremos hacer. Para algunos es necesario pasar por relaciones kármicas (por ejemplo, aprendizajes relacionados con los celos, la autoestima, el amor propio, los apegos, etc.), mientras que para otros una pareja dhármica será excelente, puesto que las relaciones dhármicas proporcionan una mayor serenidad y tranquilidad a nivel emocional que hace posible centrarse en otros aprendizajes individuales.

Mi consejo, ante todo, es que no te obsesiones con tener una relación dhármica, porque las relaciones no se buscan, sino que llegan a tu vida en el momento preciso. Uno no elige tener una relación kármica o dhármica, sino que eso es algo que llegará en función de los aprendizajes que tú hayas decidido hacer. Y, lo más importante aún, no hay un tipo de relación que sea mejor que el otro. Ambos tipos de relaciones son PERFECTOS desde el punto de vista de nuestra evolución como almas. No entiendo por qué estamos todos tan ansiosos deseando conocer a nuestra alma gemela... Hay un enorme desconocimiento en torno a este tema y creo que de ahí es de dónde viene ese deseo con poco fundamento.

El alma gemela no te va a salvar de nada, ni te va a completar, ni va a hacer que seas más feliz, ni va a arreglar por arte de magia tu vida amorosa. De nuevo, el cine, las novelas románticas y la publicidad nos han vendido esa idea de que el alma gemela es nuestra mitad, el ser perfecto para cada uno de nosotros que viene a completarnos y con el que experimentaremos el mayor amor que hayamos podido imaginar nunca. Siento tener que abrirte los ojos de forma tan brusca, porque esto no es cierto en absoluto. Si de verdad quieres experimentar el mayor amor posible, ese es el amor que solo tú puedes darte a ti mismo/a. Ahí es donde está el aprendizaje, ahí es donde está el nirvana. Pero esto ya es material para otro video y para otro post.

Este tema, como has podido ver, toca muchos puntos de nuestra existencia como almas y de nuestra evolución, por lo que no es algo que pueda tratarse complementamente en un solo post o en un solo video. Por lo que, si tienes dudas, te animo a dejar tus comentarios más abajo o a escribirme para compartirlas conmigo y contarme sobre tu experiencia :)

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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