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Por qué perdemos el rumbo de nuestra vida y cómo encontrar el camino de regreso

¿Has pasado alguna vez por esa situación en la que crees que tu vida te gusta tan poco como está que la única solución posible es hacer borrón y cuenta nueva? ¿Esa situación en la que, como hasta ahora nada ha dado resultado, crees que lo mejor es irte lejos y empezar de nuevo? Déjame decirte algo, ¡yo también he pasado por esa situación! Ya sabes que me gusta hablar de temas que he experimentado de primera mano, ¿cómo si no ibas a poder sentirte identificada conmigo?

Esta situación de la que te hablo es muy común, me atrevería a decir que el 99% de las mujeres de más de 30 años han pasado por ella. ¿Cómo la reconoces? ¿En qué consiste? Primeramente, lo que sientes es desasosiego, una sensación que te mantiene inquieta todo el día, como si estuvieses esperando algo, como si algo tuviera que pasar pero no termina de llegar. Te encuentras en una espera constante de algo que no sabes lo que es, ¿es un cambio de trabajo?, ¿un cambio de pareja?, ¿o acaso algo muy importante que está por llegar y tú percibes ese halo de cambio con anticipación? Nada de eso, no se trata de algo que tienes que esperar, ni de nada que esté por llegar... Se trata de algo que tienes que recuperar, lo más importante que siempre has tenido y que jamás tendrás, la única fuente de donde puede partir la felicidad, el único anclaje real de tu vida: TÚ MISMA.

Y ahora estarás pensado: "pero Marta, siempre me he tenido a mí misma y, aún así, noto un vacío en mi interior, noto desasosiego, mi vida no me gusta, no sé qué hacer para cambiar las cosas, me agobio, todo se descontrola, ¡no puedo más!" ¿Te suena? Realmente no es que debas recuperarte a ti misma, sino esa parte de ti que tienes olvidada, a la que vamos a llamar "tu espíritu". Lo que has perdido es la conexión con la parte más profunda de tu ser, has perdido la conexión con tu intuición natural, con tus ciclos naturales y has perdido los límites de tu persona en la jungla de la sociedad moderna.
Voy a ponerte un ejemplo, porque sabes que así es mucho más fácil explicar las cosas y asegurarme de que las entiendes justo como yo quiero. Si llevas algún tiempo leyéndome, sabrás que la serie Sexo en Nueva York es una gran fuente de inspiración para mí, porque trata temas por los que toda mujer ha pasado en algún momento de su vida, y mi intención es aportar mi granito de arena para que no cometas los mismos errores que las protagonistas y sepas con qué estás lidiando en realidad. Justo al final de la serie, la protagonista se marcha con su nuevo novio de turno a vivir a París. Es importante el hecho de que sea el final de la serie, porque nos coloca directamente en esa situación que te mencionaba al principio: si tu vida tal y como iba hasta ahora no ha dado los frutos y los resultados que tú querías, entonces llega un punto en que la única solución posible parece ser "marcharte" de tu vida.

Y así lo hace ella, Carrie. Se marcha a París a vivir, deja su vida en Nueva York. Es una de las trampas más clásicas en las que caemos las mujeres, pensar que un cambio de escenario te va a proporcionar todo lo que la vida no te ha dado hasta ahora y que tú tanto anhelas. Carrie se va persiguiendo su sueño, que es el de encontrar el amor que ella desea; un amor que, en palabras de ella sea de los de "no puedo vivir sin ti". Ahí va el gran error, ya lo sabes, ¿cómo que no puedo vivir sin ti? ¡Claro que puedo! Y si me convenzo a mí misma de que no, entonces tengo un grave problema y ni siquiera soy consciente de ello. Si me convenzo a mí misma de que no puedo vivir sin ti (novio, marido, puesto de trabajo, tabaco, alcohol... Completa tú misma los puntos suspensivos), entonces estoy generando un apego, y los apegos son otra de las trampas del ego de la que hablaré en otro post, porque sin duda merece la pena hablar de ellos.
Baste decir ahora que los apegos son, por supuesto, uno más de los productos del miedo, y constituyen en realidad una falsa sensación de necesidad (sin X no podré hacer/tener/ser Y).

Por otro lado, el segundo error de Carrie es que no se va a vivir su vida, sino la vida de su novio. Ella lo deja todo por seguirle a él, ¿por qué haría alguien algo así? Porque la necesidad de "marcharse" de su vida supera al sentido común. Llega un punto en el cuál la mujer está tan desconectada de sí misma, de su espíritu, que asume como propios los sueños de otro, e incluso los vive durante algún tiempo, hasta que cae en la cuenta de que su propia identidad se está perdiendo y diluyendo aún más de lo que ya lo estaba, y entonces llega una gran crisis: NO SE RECONOCE. Y entonces se pregunta: "¿quién soy? ¿En quién me he convertido?"

El verdadero problema no es que la mujer lleve una vida que no le gusta, es que su falta de conexión consigo misma la está llevando a obviar la verdad y a llevar una vida que no le gusta, porque no es la vida que le está destinada. Las mujeres no estamos destinadas a llevar una vida donde solo tienen cabida las obligaciones, ni en la que a lo largo del día no tienes ni quince minutos para dedicarte a ti misma, ni en la que tienes que acatar las órdenes de los demás sin importar lo que tú pienses, ni en la que tienes que anteponer siempre las necesidades de los demás a las tuyas propias, ni en la que tienes que mostrarte siempre servicial y agradar a los demás. Esta es tan solo la idea que nos han transmitido de cómo debemos ser y que nosotras, por duro que resulte leerlo, la hemos comprado, nos la hemos creído y asumido hasta las últimas consecuencias. Y el resultado de ello es que nos hemos perdido de nosotras mismas.

Este es el gran problema que experimentamos las mujeres y donde con mucha seguridad te encuentres tú ahora mismo. No importa la edad, pues una mujer de 70 años puede perder la conexión con su espíritu con 30 y no recuperarla jamás, porque no sabía qué es lo que había perdido, no sabía qué es lo que no marchaba del todo bien en su vida. Y, posiblemente, se resignó, pensó que la vida debía de ser así, una renuncia, un tener que conformarse con lo que a una le toca en "suerte", un miedo constante a dejar atrás lo que sí sabía que no le gustaba por pensar que nunca iba a encontrar nada mejor. Las mujeres experimentamos distintas fases en la pérdida de nuestro espíritu. Con suerte, te darás cuenta llegado el momento y encontrarás la manera de volver a ti misma y esta herramienta se convertirá en tu gran aliada a lo largo del resto de tu vida. Si no eres tan afortunada y no sabes identificar las señales que te están diciendo que te has perdido de ti misma (y te limitas a pensar que sencillamente estás muy estresada, que tienes muchas obligaciones y cosas por hacer, que nunca tienes dinero, que hay que aceptar el trabajo que hay porque la cosa está muy mal, que es impensable dejar a tu pareja o a tu marido porque qué vas a hacer tú sola, que viajar es tan solo un capricho, que si te dedicas a pintar o a bailar o a la jardinería estás dedicando tiempo a cosas sin importancia, etc., etc., etc.,) y no paras de buscar excusas para justificar tu permanente estado de insatisfacción, entonces te estarás negando tu propia naturaleza femenina y estarás dando más importancia a lo "socialmente aceptado" que a lo que te hace única y maravillosa.
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Andamos siempre pensando que la felicidad se encuentra por ahí fuera en algún lado, que cuando cambie esta o aquella circunstancia de nuestra vida entonces todo será mejor, que cuando llegue el amor verdadero entonces todo será plenitud hasta el último día... Y no nos damos cuenta de que el resorte para que todo esto pueda pasar y manifestarse en nuestra vida somos nosotras mismas. No se trata de que encuentres un/a novio/a fantástico/a, ni de que encuentres el trabajo de tus sueños, ni siquiera de que ganes la lotería y puedas comprarte una casa enorme e irte a dar la vuelta al mundo. Se trata de que aprendas a conectar contigo misma, de que entiendas cuáles son tus verdaderos deseos, qué es lo que quieres en la vida de verdad TÚ (no aquello que te han dicho que es muy bueno y muy maravilloso y que, por lo tanto, deberías aspirar a conseguirlo tú también), de que te aceptes con amor y cariño y de que te permitas vivir la vida que quieres, sin juzgarla y sin juzgarte por ello.

A veces, vivir la vida que realmente quieres va a implicar cambios que dan mucho vértigo y mucho miedo. Pero cuando superas esa barrera y dejas de verte al borde del abismo, lo que obtienes a cambio no tiene precio. Es una sensación de serenidad y tranquilidad por saber que vas en el camino correcto, por saber que estás haciendo lo que tu espíritu te pide y, amiga mía, créeme que no hay nada más importante que hacer caso de lo que dice tu espíritu, ya que él es el motor de tu verdadera naturaleza y, por lo tanto, de quién eres tú en realidad. Ir en contra de tu espíritu es ir en contra de ti misma, ¿se te ocurre algo más nocivo que ir en contra de ti misma?

Si has respondido "no", entonces empieza HOY (no mañana, ni pasado, ni la semana que viene) a escuchar a tu voz interior, a hacer caso de tus sueños y deseos (por locos y descabellados que te parezcan) y no optes por la vía fácil, que es la huida. Intenta averiguar qué es lo que hay detrás de esos sueños y de eso que tu espíritu pide, ¿por qué lo pide? Y, sobre todo, no te subestimes a la hora de escuchar a tu voz interior, porque esa voz eres tú y, por lo tanto, tienes toda la capacidad para poder entenderla. Tan solo debes dedicarte tiempo y paciencia. Esto no se consigue de la noche a la mañana pero, cuando lo consigas, habrás hallado el camino de regreso a ti y cada vez te costará menos volver.

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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