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Por qué hablar las cosas en una relación es la única clave del éxito… después del amor

Tras una ausencia de dos semanas, en las que he aprovechado a desconectar un poquito e irme de viaje unos días, vuelvo con un tema que veo muy necesario tratar, ya que toca una de esas carencias de la sociedad actual a la que deberíamos poner remedio de inmediato.
Hace unos días estaba viendo una película y el argumento central era la evolución de la relación de una pareja desde que los protagonistas se conocen y viven un inicio apasionado y que destila amor por todos los poros hasta el final más patético y desagarrador, y no exagero, es que realmente era patético y desgarrador: incluía celos, peleas, gritos y, sobre todo, ausencia de comunicación por ambas partes y por todas partes. Y en esta ocasión, igual que muchísimas otras veces viendo una película, me he hecho la misma pregunta: "¿quién escribe estos diálogos de besugos?" En las películas de Hollywood (principalmente, aunque no solo) no sé la cantidad de veces que habré escuchado decir las palabras "no lo sé" en prácticamente todos los diálogos de la película:

  • ¿Qué vas a hacer? No lo sé.
  • ¿Me quieres? No lo sé.
  • ¿Te quieres casar? No lo sé.
  • ¿Qué te ocurre? No lo sé.
  • ¿Te apetece esto o lo otro? No lo sé.
  • ¿Estás seguro/a? No lo sé.

¡¿Pero qué les pasa?! ¡¿Por qué nunca saben nada?! Bien, dejándonos de bromas, el tema aquí es serio, en primer lugar porque pone de manifiesto una realidad, que es que actualmente hay un enorme porcentaje de las personas en el planeta que no saben cómo expresar lo que les pasa, no están en contacto con sus emociones y, por lo tanto, no saben cómo transmitirles a otros lo que realmente querrían, o lo que desean, o lo que les apetece; en resumidas cuentas, en la actualidad sufrimos del síndrome de "no saber articular lo que estás sintiendo en tu interior". Lo serio de esta imagen que nos transmite el cine es precisamente que se corresponde en gran medida con la realidad, que no es tan solo una ficción pensada para entretener la mente durante los minutos que dura la película. Sabemos que tenemos unas emociones porque las sentimos, porque nos hablan de ellas, porque son un tema recurrente en la poesía y en la música, por ejemplo, pero realmente no las entendemos y las ocasiones en que sí somos capaces de conectar con ellas genuinamente y de expresarlas son pocas, muy pocas. Cabe también precisar que "sentimiento" y "emoción" no es lo mismo: las emociones proceden de nuestro Ser, por lo tanto no son nada que tenga que ver con nuestra mente ni con el intelecto, mientras que los sentimientos son cómo reacciona nuestra mente ante esa emoción, lo cuál provoca una liberación de ciertas hormonas en nuestro cuerpo, reacciones físicas, etc. Por lo tanto, es posible reconocer nuestros sentimientos y, al mismo tiempo, ser ajenos/as a nuestras emociones. Es decir, sabes que tienes unos sentimientos pero no sabes de dónde proceden. Aquí se engloba la mayor parte de las personas.

En segundo lugar, estos diálogos de besugos son el reflejo de otra realidad: las parejas no saben comunicarse. De ahí que el "no lo sé" resulte tan común y un recurso tan a mano en cualquier diálogo de película, porque está a la orden del día en la vida real de las personas. Cabe matizar que esto depende mucho del país, porque como sabéis la cultura influye mucho en cómo nos relacionamos los seres humanos. Las personas que hemos nacido y crecido en culturas mediterráneas nos expresamos de una forma muy distinta a las personas que se han criado en países escandinavos, por poner tan solo un ejemplo.
Obviamente, el hecho de que las parejas no sepan comunicarse está directamente relacionado con que no estemos en contacto con nuestras emociones. Es muy triste pero así es: el 99% de las personas somos unos incapaces emocionales. A ver, no te tomes esto como un insulto ni como un ataque personal. No es culpa tuya, ni posiblemente de tus padres, ni de tus abuelos, ni de otros ancestros. Es que sencillamente nadie nos enseña a reconocer nuestras emociones ni a lidiar con ellas. De repente sentimos enfado y no sabemos qué hacer con él, y lo mismo ocurre con la angustia, el agobio, la rabia, la pena, etc. Por otro lado, estoy tan solo manifestando una opinión que procede de años de observación, y estoy convencida de que en gran parte estás de acuerdo conmigo. Y cuanto más observo, más me convenzo de ella.

Podría escribir otro post entero, e incluso un libro, sobre la necesidad tan imperiosa que hay en la sociedad actual de proporcionar educación emocional tanto a los niños como a los adultos, porque es TAN importante para nuestras vidas, y se pasa por alto de forma escandalosa. Se nos enseñan buenas maneras, educación, a relacionarnos con los demás... ¡pero no se nos enseña a relacionarnos con nosotros/as mismos/as! ¿Cómo es posible? Sin embargo, en este post voy a centrarme en la necesidad de la comunicación en la pareja, como un pilar básico para que esta crezca y se desarrolle y que, como ya he dicho, debe proceder del contacto con nuestras propias emociones.
Al principio de una relación todo es novedad, lo queremos saber todo de la otra persona, nos fascina, todo nos interesa, todo nos gusta de él/ella y las cosas son muy fáciles. Pero cuando la relación empieza a asentarse y ya nos vamos conociendo más y las novedades se acaban, ahí es cuando empiezan a aparecer los problemas y es precisamente en los momentos de desacuerdo e, incluso, de desconexión con la pareja cuando más necesario es hablar, y cuando más tiende a huir la gente. La de veces que me habrán contado de gente que cuando se enfada no habla y puede tirarse hasta una semana sin hablar con su pareja. ¡Una semana! Y todo por no saber comunicarse o negarse a hacerlo.

La comunicación es a las relaciones humanas lo que el agua al cuerpo (indispensable), y cuando pasas mucho tiempo con una persona más aún. Si no encaras los problemas que surgen con tu pareja de frente, entonces irá formándose la típica bola de nieve que rueda ladera abajo y va haciéndose cada vez más grande. Los problemas hay que hablarlos. No tienes que ser un buen orador para hablar con tu pareja ni tener un discurso súper ensayado, lo único que necesitas es expresar cómo te sientes. Ponle palabras a lo que estás sintiendo, dale a la otra persona la oportunidad de empatizar contigo, de saber qué está pasando por tu cabeza. De nada te va a valer ocultarle a tu pareja lo que sientes o hacer como que no pasa nada porque, al final, el/la único/a que va a sufrirlo eres tú. Y en este punto quiero que te hagas una pregunta muy sincera: ¿a dónde te ha llevado en tus relaciones hacer como que no pasaba nada cuando en realidad había algo que no te gustaba o con lo que no estabas cómodo/a? ¿A dónde te ha llevado engañar a la otra persona (y por extensión engañarte a ti mismo/a) diciéndole que te daba igual algo que en realidad era importante para ti?

Te voy a poner uno de los ejemplos que más se repite en el mundo de las relaciones amorosas para que lo entiendas mejor: tienes una relación casual, te ves de vez en cuando con la otra persona, lo pasáis bien... pero tú quieres más, tú quieres ser su pareja, su novio/a, y no una persona con la que se ve de vez en cuando y ya. Pero claro, te da miedo lo que pueda pensar si le dices lo que sientes, si le dices lo que quieres en realidad. Así que te convences a ti mismo/a de que así estás muy bien, de que en verdad tú no quieres una relación porque es más cómodo no estar atado a nadie (problema añadido: creencia de que "relación" es sinónimo de "estar atado a alguien") y poder hacer lo que te da la gana en todo momento. Te repites esto una y otra vez en tu cabeza, pero ¿qué ocurre? Pues que estos pensamientos que tratas de creerte no coinciden con lo que sientes en realidad, no se corresponden con tu emoción, que es que tú quieres pasar más tiempo con la otra persona (por los motivos que sea, eso no es lo que estoy analizando ahora), quieres ser su pareja, quieres tener la seguridad de que siente exactamente lo mismo que tú (algo que según tu sistema de creencias ocurriría si fuérais novios o pareja formal), quieres ir al cine con él/ella, hacer viajes juntos, etc., etc., etc. Así que como lo que tu corazón siente y lo que tu cabeza te dice no coinciden, entras en ansiedad y empiezas a obsesionarte con la otra persona: "no me llama", "¿por qué no me contesta al mensaje?", "¡ha visto mi mensaje pero no me contesta!", "¿le gusto", "¿no le gusto?", "creo que pasa de mí"... Y si no tienes cuidado esta situación puede llevarte a estados más extremos, porque irremediablemente en algún punto vas a agobiar a la otra persona porque va a percibir tu ansiedad y esa energía que emites no le va a gustar.
Y todo esto se habría evitado si desde un principio le hubieras dicho que quieres una relación más seria porque te gusta de verdad y te apetece pasar más tiempo con él/ella. ¿Ves que sencillo es? Y no me digas que es complicado, porque no lo es, tan solo te pones a ti mismo/a la excusa de que es muy complicado para no tener que enfrentarte a la situación. Porque claro, te da miedo lo que pueda pasar, porque hay dos respuestas posibles:

  1. que la otra persona sienta lo mismo que tú y empecéis a tener una relación más seria;
  2. que la otra persona no quiera lo mismo que tú y pierdas lo que hasta ahora tenías.

Pero en el caso de que se produjera la opción 2., dime ¿de verdad es peor seguir con tu vida sin esta persona que no quiere nada más contigo que pasar por la ansiedad y la angustia que se generan cuando no eres coherente con lo que sientes en tu interior?
Conversaci-n-de-dos-2
Lo que impide que hablemos honestamente con nuestra pareja es el MIEDO, de nuevo el miedo: miedo al rechazo, a que haya dejado de querernos o nunca nos quisiera, a romper una relación con todos los cambios que ello supone, a sentir que no somos suficiente, a descubrir que llevamos meses o años engañándonos a nosotros/as mismos/as... Pero hablar es lo único que nos hará libres, tanto dentro de nuestra relación como en nuestra confrontación con el miedo. Decirle a tu pareja cómo te sientes, qué esperas de él/ella, qué esperas de la vida, qué esperas de tu relación, qué sueños tienes, etc. es la única forma posible de construir una relación sólida y duradera. Comunicarse no es discutir, ni gritar, ni pegarse, ni dar portazos. Comunicarse es dialogar con amor, con amor hacia tu pareja y, sobre todo, hacia ti mismo/a. Sé fiel a lo que piensas y a lo que sientes, no lo ocultes, porque entonces solo te estarás engañando y ocultando tu verdadera naturaleza. Si quieres que tu relación tenga éxito debes mostrarte tal y como eres, esto requiere valor por supuesto, pero es la única forma de que tu pareja te conozca de verdad.

Una relación que empieza a crecer sobre mentiras y ocultar cosas no puede llegar a buen puerto, es imposible. No va a salir bien. Porque llegará un buen día en que te des cuenta de que ya no puedes ser tú mismo/a dentro de tu relación y, por lo tanto, de que tu pareja no tiene ni idea de quién eres en realidad y de lo que quieres en la vida, de lo que es importante para ti y de lo que te hace feliz de verdad. Sin estos elementos no hay futuro común posible.
Por lo tanto, si hasta ahora has vivido tus relaciones de esta última manera que acabo de describir, toca hacer un trabajo profundo para volver a reconectar contigo mismo/a y no tener miedo de mostrarte a los demás tal y como eres: RECONOCER TUS EMOCIONES --> SER CAPAZ DE EXPRESARLAS --> DIALOGAR --> ENTENDER. No es tarde para empezar a cambiar el modo en que vives tus relaciones y en que te relacionas con tus parejas, ¡nunca es tarde!

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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