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La letanía del "no me quiere"

Creo que no he conocido nunca a una mujer con la que haya entablado una mínima relación de amistad que en algún momento no me haya hablado del hombre o chico que le gusta y se haya preguntado qué estará haciendo mal para que él no la quiera o no le haga caso. Esto es, como dicen en el que fue mi hogar durante algo más de un año, Irlanda, heartbreaking, para romperle el corazón a una.

La verdad es que a mí en esos momentos me dan unas ganas irresistibles de coger a esa mujer por las solapas y sacudirla un poco a ver si despierta de su autoengaño, porque ella no está haciendo absolutamente nada mal para que su adorado no la quiera o no le haga el caso que a ella le gustaría. No, ahí hay una variedad de causas posibles, pero desde luego una de esas causas no es algo que ella esté haciendo mal y por lo que tenga que culparse, que es el paso siguiente a la pregunta que le ronda la cabeza. Existe un motivo por el que las mujeres tendemos siempre a autoinculparnos cuando un hombre no nos presta la atención que nosotras querríamos. Debes estar preparada y receptiva para lo que voy a decirte, porque existen muchas posibilidades de que no te guste: el hecho de que un hombre no te haga caso, o no te quiera tanto como a ti te gustaría, o no le gustes tanto como querrías, es una consecuencia directa de la relación que tú tienes contigo misma. Nada más y nada menos.
Como ya expliqué en este otro post hace un tiempo, las relaciones que mantenemos en la vida, ya sea de tipo amoroso, amistades o bien con nuestra familia, son un reflejo de lo que está ocurriendo en nuestro interior. Es decir, nuestro microcosmos interior se manifiesta en nuestro exterior, tanto en las situaciones que se nos plantean en la vida como en las relaciones que tenemos, porque esta es la manera más directa y clara que tiene el universo para que nos demos cuenta de lo que está ocurriendo con nosotros/as mismos/as. Por ejemplo, es común que en épocas de mucho estrés, cuando tenemos mil cosas que hacer a lo largo del día (trabajo, clases de inglés por la tarde, gimnasio, comprar una lavadora nueva, buscar un fontanero para arreglar la gotera que te ha salido en el baño, la cena que tienes el sábado en casa con tu grupo de diez amigos, que tu perro ha pillado pulgas, etc.), llegue un buen día en que bajando a toda prisa las escaleras del metro te tuerzas un tobillo, o te caigas y te fractures la muñeca, o caiga el diluvio universal y agarres un resfriado que te tenga en cama una semana con 39º grados de fiebre. Es la manera que el universo tiene para decirte que necesitas bajar el ritmo, que necesitas dejar de poner el foco constantemente fuera de ti y volver a llevarlo a tu interior, escucharte y darte aquello que, en realidad, estás pidiendo a gritos sin darte cuenta. Puesto que lo más probable es que la vida te haya planteado ya unas cuantas situaciones más light para darte la oportunidad de bajar el ritmo y tú no hayas hecho ni caso, llega un buen día en que no te da más alternativa que tener que quedarte en casa de baja algún tiempo y, así, retomar de nuevo poco a poco la relación contigo mismo/a.

Pues bien, con las relaciones de pareja sucede exactamente lo mismo. Nuestras parejas son un reflejo de aspectos que necesitamos trabajar en nuestra vida, como pueden ser la paciencia, la sinceridad, aprender a decir que "no" (o que "sí", depende del caso), la confianza en uno/a mismo/a, etc., y que representan cómo nos relacionamos con el exterior y, en última instancia, con nosotros/as mismos/as. Así que si tu problema es que el hombre o el chico que te gusta no te hace caso, o le notas distante y no tan implicado en la relación como a ti te gustaría, lo más probable es que eso sea un reflejo de la poca confianza que tienes en ti misma y, lo que es más importante aún, esta situación es una oportunidad maravillosa (MARAVILLOSA) para que te des cuenta de que no puedes poner tu felicidad en manos de ese hombre, que la felicidad debes encontrarla en ti, y solo cuando seas verdaderamente feliz estando sola y cuando hayas restablecido tu confianza en ti misma, entonces es cuando empezarás a atraer a tu vida a hombres que son dignos de ti, en el momento de crecimiento personal en el que te encuentras.

Sí, ya sé que vas a decirme que hay veces en que te encuentras pletórica, rebosante de felicidad y de seguridad y, aún así, parece que solo atraes a tu vida hombres que al principio parecen muy interesados pero después de la tercera o cuarta cita desaparecen, o empieza a ser mucho más difícil quedar o hablar con ellos. Bien, pues aquí hay dos alternativas posibles:

  • ¡Ese hombre no es para ti! No te aferres a él, el apego lo único que hará es volver a desempoderarte. Si tú te encuentras de verdad en un buen momento de tu vida, positiva, confiada, segura de ti misma... ¡no dejes que ningún hombre te quite esa sensación! Ya llegará el correcto, ten paciencia. Confía.

  • Muchas veces, cuando ya hemos iniciado el camino del autoconocimiento y hemos empezado a aceptarnos y a querernos de verdad, la vida nos pone "a prueba" con situaciones que, potencialmente, podrían hacer tambalearse de nuevo nuestra confianza. En esas situaciones tenemos que ser conscientes de que no hay nada más valioso que nuestra felicidad y nuestra paz interior, y si ese hombre que te gusta no te hace caso, o se hace de rogar en exceso, o no está implicado... ¡déjalo ir!

Debes tener en cuenta que, al igual que tú estás en tu proceso, ese hombre que no te hace caso o que se muestra distante contigo también está sumergido en su propio proceso vital, y es posible que parte de su proceso pase por esta situación que tú le estás planteando a él.
Sé que cuando te encuentras ante una situación de este tipo, en la que has puesto tus ilusiones en manos de otra persona, es complicado alejarse sin más. Y mucho más complicado aún es no dejar que tu ego se haga con el timón de la situación. El ego nos coloca en una situación peligrosa, pues nos da una falsa sensación de seguridad, y digo falsa porque no está sustentada en nada más que orgullo y amor propio mal entendido, no en el amor real de soltar situaciones que no te hacen ningún bien como prueba de amor a ti misma. Es muy distinto dejar que sea el ego el que te mueve a la hora de tomar tus decisiones, que dejar simplemente que la vida fluya con la confianza de que todo lo que ocurre en ella es para tu bien mayor. Así que si te sientes decepcionada o frustrada porque habías puesto muchas ilusiones en esa relación que no está saliendo como tú quieres, vuelve a pensarlo dos veces, porque precisamente el problema es haber puesto tus ilusiones en manos de otra persona.

La idea con la que me gustaría que te quedaras al terminar de leer este post es que no hay que darle tantas vueltas, el asunto no es tan serio. Deja que fluya, mira a ver qué pasa, pero no te aferres a la situación, no te aferres a este hombre o chico que no te hace caso o se muestra esquivo pasadas unas cuantas citas, porque lo único que de verdad cuenta es aprendar a encontrar la felicidad y la ilusión dentro de ti, que estés convencida de que no pasa nada si esta relación no sale bien, y que hay muchísimos más hombres estupendos y maravillosos ahí fuera para ti.

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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