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El auténtico origen del vacío que sientes en tu interior

Como muchos ya sabéis soy española pero vivo en el extranjero desde hace unos años y antes de mi última salida de España ya había vivido también en dos ocasiones en otro país. En mi condición de expatriada he pasado por una serie de experiencias que me han hecho aprender mucho sobre mí misma. Es una experiencia por la que creo que todo el mundo debería pasar esa de vivir fuera de casa aunque sea tan solo un año, en un lugar donde no conoces a nadie, donde te toca empezar de cero, donde te sientes extranjera pues la cultura no es la misma que la de tus orígenes, donde irremediablemente echas de menos muchas de las cosas que dejas atrás (familia, amigos, costumbres, etc.). En definitiva, es una experiencia que te saca de lleno de tu zona de confort, por lo que te obliga a crearte una nueva área dentro de la cual sentirte cómoda y te obliga a reescribir aquello que pensabas que eran tus hábitos para tener que adaptarte a un entorno que no conoces y superar la prueba con éxito.

Sin embargo, el mayor aprendizaje en mi caso y en el de muchas personas que han salido de su país buscando una vida mejor, buscando labrarse su propio destino, es el haberme dado cuenta de que la huida no es la solución a ningún problema que tengamos en la vida. La huida es tan solo eso, una huida, un no querer enfrentarte a tus problemas reales, no a esas circunstancias que crees que son tus obstáculos, sino al auténtico mega problema: la falta de conexión contigo misma. Este post está escrito especialmente para esas mujeres que viven en otro país, lejos de su hogar, pues sé que sus motivaciones para salir de su zona de confort pudieron haber sido en muchos casos muy similares a las mías, y también para esas otras mujeres que se plantean el marcharse a vivir al extranjero como la solución a sus problemas y carencias actuales. Las mujeres tendemos siempre a buscar nuestro ideal de una vida mejor, somos soñadoras por naturaleza (¡afortunadamente!) y en esa búsqueda hay algunas que estamos dispuestas a sacrificar nuestra antigua vida por completo, pues nuestro deseo de lograr la felicidad y el amor verdaderos supera cualquier impedimento cuando de verdad estamos dispuestas... Y ahí mismo es donde tiene su origen nuestro gran error: querer buscar fuera de nosotras lo que no conseguimos hallar en nuestro interior.

Esta es la huida: saber que algo no anda bien en tu vida, sentir que tu cuerpo te pide cambios, ser consciente de que a medida que vas alcanzando metas sigues sin conformarte con la vida y pensar que el problema es tu entorno. Así que, un buen día, llegas a la conclusión de que el problema es que vives en el sitio equivocado, que debes cambiar tu vida, cambiar de aires y empezar de cero para poder llegar a tener aquello que realmente deseas.
¿Qué encierra en realidad esta cadena de eventos?

  1. En primer lugar, el no querer asumir la responsabilidad de tu auténtico problema y echar balones fuera pensando que si cambias tu escenario tus problemas van a desaparecer.
  2. En segundo lugar, realizar una cesión de poder en la cuál colocas tu felicidad en elementos externos tales como la vida en otro país, la posibilidad de conocer gente nueva o la posibilidad de un nuevo trabajo. Ojo, no digo que estas cosas o estos anhelos sean malos. Conocer gente nueva es maravilloso, siempre y cuando estas personas sean afines a ti y vibren en armonía contigo. Tener un nuevo trabajo es excelente, porque implica que te has arriesgado a dejar atrás otro que no te llenaba, o bien que has apostado por ti y has salido ahí fuera a hacer algo por ti misma. El problema es creer que en estos elementos radican tu felicidad y tu bienestar.

¿Qué ocurre cuando, una vez ya viviendo en otro país y pasados varios meses, te das cuenta de que de nuevo te sientes incompleta y de que han surgido nuevos problemas que no habías previsto? Aquí llega la fase de la caída o, lo que es lo mismo, darte de bruces con la realidad. Llega ese momento en el que, si empiezas a hacer un poco de examen de conciencia, te das cuenta de que irte a otro país no ha solucionado nada. Es más, en algunos casos hasta ha generado problemas mucho mayores y, encima, en un entorno que no controlas, y el motivo es que mientras no resuelvas el auténtico problema seguirás llevándolo contigo allá donde vayas.
La huida no resuelve nada, la huida solo genera más problemas, dudas y ansiedades. Y mientras sigas sin encarar la pérdida de conexión contigo misma, seguirás sintiendo vacío en tu interior y seguirás pensando que falta algo en tu vida que no sabes lo que es. Puedes llenar este vacío de mil y una maneras (con un nuevo novio, con un nuevo trabajo, mudándote a una casa nueva, apuntándote a un grupo de baile, casándote, teniendo un hijo, lléndote de viaje cada dos por tres, etc.) pero si no lo tratas desde el único punto de vista posible nunca lograrás llenarlo. ¿Qué es lo único que puede llenar ese vacío que sientes? Tú.

Tú eres y siempre serás la única solución a todos tus problemas, por la simple razón de que tú controlas tu vida y todo lo que en ella sucede. Por lo tanto, una huida hacia afuera nunca puede ser la solución a nada. Esta huida lo que sí puede hacer es acrecentar todo aquello que hay en tu mundo que sientes que no funciona y, en una gran mayoría de casos, también te mostrará aspectos nuevos que tampoco funcionan como deberían y que no habías considerado porque en la vida que dejaste atrás no estaban presentes. Sin embargo, si ya diste el paso de emprender una nueva vida en un lugar nuevo y te encuentras inmersa en este proceso de desasosiego y de no saber por qué las cosas no han mejorado, no desesperes ni te des por vencida, pues es una oportunidad magnífica para tomar consciencia de la situación y empezar a trabajar en el problema real...

CULTIVA TU RELACIÓN CONTIGO MISMA. ¿Y cómo debes hacer esto? El proceso comienza por dedicarte tiempo y empezar a escucharte de verdad. ¿Qué es lo que quieres en la vida? ¿Qué desearías tener que no tienes? ¿A qué sientes que estás renunciando? ¿Qué situaciones estás aguantando por miedo o por conformismo? Lo sé, son preguntas muy incómodas de formularse, pero es importante que las hagas y las respondas con sinceridad absoluta. Debes superar el miedo que te da responderte con total honestidad a las cuestiones más trascendentales de la vida y no digo que tu miedo no esté justificado, al contrario, porque en la mayoría de los casos vas a descubrir que ni por asomo estás viviendo la vida que quieres y eso aterra bastante. ¿Por qué? Pues porque te obliga a tomar acción nuevamente, a replanteártelo todo de nuevo, pero esta vez ya desde la seguridad de saber exactamente cuáles son los cambios que debes hacer y por qué. Así que no todo está perdido como ves, todo empieza con el ejercicio de la sinceridad.
Libertad
A continuación, cuando has identificado exactamente cómo quieres que sea tu vida y todo lo que está impidiendo que sea como tú quieres, debes aceptarlo. Es que a lo mejor te das cuenta de que a ti lo que te gustaría es dedicarte a la jardinería y trabajas en una multinacional donde ganas mucho dinero, sí, pero donde no eres feliz en absoluto. ¿De qué te vale estar ganando mucho dinero y pudiendo gastártelo en maquillaje caro y cenas de postín si en tu corazón no eres feliz y si estás en un entorno que no es el que te corresponde? O a lo mejor lo que te gustaría es tener una pareja con la que tengas muchos hobbies en común, que sea alguien más compatible contigo y, entonces, ¿para qué sigues con tu pareja si llevas ya muchos meses sintiendo que el tiempo pasa y que las cosas no avanzan, sencillamente porque vuestro tiempo juntos se acabó? Obviamente, decidirte a dar el paso de modificar estas situaciones que te he mostrado tan solo a modo de ejemplo implica hacer cambios profundos en tu vida, y somos bastante reacias a meternos en procesos que sabemos de antemano que van a poner nuestra vida patas arriba.

Y aquí llega la tercera fase del proceso: darte permiso. Sí, y darte permiso implica que dejes de lado tus miedos, la ansiedad y tus apegos, y que te lances a conseguir la vida que realmente quieres tener. Pero antes de llegar a este punto, que sería la culminación del proceso de reconexión contigo misma, debes primero ser tú, sin excepciones. Porque ser tú implica escuchar a tu corazón y hacerle caso. No te quedes tan solo en "sé lo que mi corazón quiere pero me da miedo ponerlo en práctica", porque ahí es donde llega la frustración y de nuevo el vacío. Permítete ser como realmente eres y repito, una vez más, que debes integrar y acoger en ti tanto tu parte de sombra como tu parte de luz, porque tú eres esa dualidad y negar una de tus dos partes implica no permitirte ser quien eres.

Por lo tanto, el proceso para mejorar y sanar la relación contigo es ESCÚCHATE - ACÉPTATE - PERMÍTETE SER. No te voy a mentir, este proceso te llevará años; de hecho, creo que es un proceso que nunca termina a no ser que seas el Buda o un ser muy iluminado pero, amiga mía, ni tú ni yo estamos a ese nivel de iluminación. ¡Tanto mejor! Nos queda aún mucha partida por delante para disfrutar y experimentar.
Sin embargo, te pido que no te impacientes, porque el hecho de que sea un proceso largo no implica que no estés haciendo progresos. Cada pequeño avance que notes en ti y cada pequeña mejoría en la relación contigo misma es motivo de celebración. Llegará un buen día en que tengas tantísimas cosas integradas que te costará ya muy poco seguir integrando y seguir descubriéndote. Llegará un día en el que te conozcas a tal nivel que cada nuevo destello que veas será mucho más fácil de asimilar, aceptar y acoger con amor.
No pararé nunca de decirte que el proceso de autodescubrimiento es precioso y que te mereces darte el regalo de conocerte en profundidad porque, aunque puedo no conocerte personalmente, sé que eres un Ser maravilloso.

P.S.: para esa mariposa que me ha pedido escribir sobre el tema de vivir en el extranjero, que depositó su confianza en mí y la he visto abrir sus alas y empezar a brillar con toda su luz. Espero haber resuelto algunas de tus dudas :)

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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