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Cuando la felicidad en tu vida depende de una relación

He empezado hace poco a ver de nuevo la serie de Sexo en Nueva York y debo confesar que se está convirtiendo en una fuente inagotable de ideas para escribir en el blog. Desde el punto de vista de las relaciones de pareja, que es el elemento fundamental en torno al cual gira la serie, hay bastantes aspectos que merece la pena tratar para aprender qué es lo que debemos evitar hacer si queremos tener relaciones sanas y atraer a nuestra vida parejas que nos complementen y nos hagan felices.

Hoy voy a hablar de Charlotte. Para quienes no hayáis visto la serie, no quiero desvelar muchos detalles, así que me limitaré a decir que de las cuatro protagonistas es la más chapada a la antigua en cuanto a relaciones se refiere. Su esquema de vida es el mismo del que tanto reniego yo: echarse novio-> casarse-> comprarse un pisito idílico-> tener varios hijos. No es que reniegue porque no sea un buen esquema de vida, sino porque es el esquema que nos han intentando vender a las mujeres a toda costa, que está hasta en la sopa, hasta el anuncio más inocente de un producto de limpieza para el hogar te vende este esquema "maravilloso". Parece como si para las mujeres no hubiera vida más allá del matrimonio y la maternidad. ¿Y qué ocurre con las mujeres que no desean casarse? ¿Y con aquellas que no ven en la maternidad una meta? ¿Es su vida menos vida?

No me cansaré de repetir que cualquier esquema de vida es válido siempre y cuando tengas claro tu para qué: ¿para qué tienes ese esquema de vida? ¿Estás totalmente convencido/a de que tu esquema de vida es el mejor para ti? ¿Tu esquema hace que seas la mejor versión de ti mismo/a? Una vez conocí a una mujer que voluntariamente había decidido no tener ninguna relación amorosa porque la distraía de su trabajo; ella se dedicaba por aquel entonces a hacer varios tipos de terapia. Hacía terapia de flores de Bach (motivo por el cuál la conocí), terapia regresiva, etc. y consideraba que una pareja la habría distraido de su propósito de ayudar a sus clientes. Ella estaba muy comprometida con su trabajo, y la verdad es que yo en cierta medida entendía qué me quería decir cuando mencionaba que una pareja la distraería.

Desde mi punto vista, igual que no puedes forzar el tener una relación en un momento determinado, tampoco puedes forzar no tenerla. Si un buen día aparece en tu vida un tipo estupendo, interesante, con buena conversación, con quien sientes feeling, etc. ¿qué le vas a decir, "no, gracias" y no vuelves a verle para evitar la tentación? Si te cierras de esta forma tan obvia a la posibilidad de una relación (o de una buena amistad, ¡quién sabe!, nadie dice que toda relación prometedora tenga que evolucionar en sentimientos de pareja), lo que estarás haciendo en realidad es anteponer tu miedo a la posibilidad de vivir cosas gratificantes y estimulantes con esa persona, a la posibilidad de aprender junto a ella y de conocerte mejor gracias a ella. Claramente hay momentos en la vida en los que, más que querer darte tiempo, necesitas darte ese tiempo para ti, para reconectar contigo mismo/a y volver a establecer tus objetivos en la vida. Es fundamental hacer un repaso de objetivos periódicamente. Pero cuando ya has pasado ese periodo de introspección y de mimarte, ¿qué te impide abrirte a una relación? Si te encuentras en esta situación, si no hay nada que te impida realmente empezar una relación de pareja y en el mismo momento en que atisbas una te pones cientos de excusas por las que no sería bueno meterte en ella ahora mismo, entonces amigo/a mío/a te toca hacer introspección y averiguar qué es lo que pasa de verdad, porque el motivo por el que no quieres meterte en una relación es miedo. Ya he hablado del miedo en muchos de mis posts anteriores, así que repásalos si crees que esta puede ser tu situación, porque los miedos son tan variados como las excusas que puedes ponerte pero, al final, todo se reduce a un único miedo intrínseco del ser humano, que es "no ser suficiente".

Retomando el tema de Charlotte y su esquema de vida, finalmente el plan no le sale nada bien y su maravilloso sueño del matrimonio perfecto se desvanece. ¿Por qué? Son dos los motivos principales que llevan a una situación de este tipo:

  • No plantearte si el esquema que te has trazado es el adecuado para ti. ¿Estás viviendo en función de las expectativas de otras personas, en función de lo que se espera de ti? ¿O vives con la convicción absoluta de lo que quieres en la vida, aunque se aparte de la norma y tu familia no pare de decirte que "qué estás haciendo con tu vida"?

  • Depositar tu felicidad en una situación que escapa a tu control y que no te corresponde. Caemos con muchísima frecuencia en esta trampa que es cederle nuestra felicidad a algo externo a nosotros/as. Me escucharás/leerás repetir cientos de veces que la única felicidad que existe parte de ti. Tú eres la única y verdadera fuente de felicidad en tu vida, y si no notas que sea así, entonces tienes que cultivar la relación contigo mismo/a, tienes que dedicar un esfuerzo y un tiempo a esta tarea fundamental, porque te aseguro que cuanto más intentes buscar la felicidad fuera de ti más infeliz y desdichado/a te sentirás. En este post explico en más detalle los motivos de por qué es tan importante tener una buena relación con uno/a mismo/a.

Lo primero que hace Charlotte es creer que un matrimonio es la solución para ella, porque el matrimonio traerá a su vida la felicidad que ella siente que le falta. Es más, no concibe la vida sin matrimonio de por medio. ¿Te das cuenta de lo limitante que es esto? ¿Qué pasaría si esta persona, o tú mismo/a si tienes las mismas creencias que Charlotte, no se casase nunca? Su vida dejaría de tener sentido, porque toda su felicidad se basa en la idea de casarse, y cuando este elemento sobre el que se sustenta todo lo demás falta, entonces es cuando llegan la depresión, las crisis emocionales, los altibajos constantes, y toda una serie de consecuencias a nivel anímico que no hacen más que minar a la persona.
Y lo más frustrante de todo es que este esquema está basado sobre una creencia que probablemente ni siquiera proceda de ti, sino de tu entorno, de haberla escuchado hasta la saciedad desde que eras niño/a, con lo cual has crecido creyendo que casarse (o lo que sea en tu caso) es la meta a alcanzar en la vida.

Esto es lo que ocurre cuando, primero, vivimos con creencias adquiridas, heredadas, que no son nuestras; y, segundo, cuando colocamos nuestra felicidad en manos de un elemento externo o de otra persona (una pareja, un hijo, etc.). Este último caso, ese en el que colocas tu felicidad en manos de otra persona, es tremendamente injusto para el otro, puesto que le estás cargando con toda la responsabilidad que tu felicidad conlleva. ¡Imagínate! Si tú no eres capaz de hacerte feliz a ti mismo/a, ¿cómo va a ser capaz otra persona?

Deja de cargar a los demás con tareas que te corresponden tan solo a ti y hazte cargo de tu felicidad.
Deja de culpar a la vida por no darte lo que deseas, o lo que te mereces, o aquello en lo que te obstinas sin razón alguna, porque si no lo tienes no es por culpa de la vida ni del universo, sino que es tan solo el reflejo de una carencia que tienes contigo mismo/a.
Revisa tus creencias, esa otra tarea fundamental junto con la de tener claros tus objetivos en la vida y saber su para qué. Nuestras creencias dan forma a nuestra realidad, y si vives tu vida basándote en unas creencias que no son tuyas, que son adquiridas, entonces nunca serás libre para vivir tu propia vida y, lo que es peor aún, nunca llegarás realmente a conocerte y a saber quién eres. Las creencias adquiridas que llevas contigo son como las capas de una cebolla que guardan dentro un precioso diamante. Ese diamante eres tú, un diamante en bruto que merece ser pulido, que merece brillar en todo su esplendor por méritos propios.

Mi consejo es: "date el permiso de sacar a relucir tu brillante interior".

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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