/ superación

Cómo vivir contracorriente y disfrutar siendo diferente

No hay dos gotas de agua que sean idénticas, como tampoco hay dos personas en este mundo que sean iguales. Y es una suerte que todos seamos distintos y únicos, porque si no se perdería una gran parte de la belleza de la vida y del proceso que supone conocer a otra persona.

En este post ya hablaba de lo importante que es valorar y honrar lo que nos hace únicos/as a cada uno/a, y hoy quiero ir un paso más allá reflexionando sobre por qué no solo debemos amar lo que nos diferencia del resto sino que, además, debemos aprender a vivir disfrutando de nuestras diferencias.

Como un amigo mío y yo solíamos decir: "no es que seamos distintos, es que somos especiales". Y esa es justo la clave del asunto, que estamos usando mal el adjetivo que empleamos para definirnos. En nuestra sociedad ser diferente no está muy bien visto, porque el que es diferente se sale de la norma y al sistema no le gusta que haya "disidentes" que no hacen caso de sus reglas ni siguen el camino marcado, que no compran todo lo que se les anuncia; que no se casan, se meten en una hipoteca y tienen hijos; que no tienen un trabajo fijo y "respetable"; y, en definitiva, que no van por el camino marcado y por el que tanto se empeñan en dirigirnos.
Todos/as nos reservamos una parcela de nuestra vida en la que disfrutamos con lo excéntrico y lo transgresor, y nos dedicamos momentos en los que nos gusta relacionarnos con gente que parece que no sigue las normas. Es como si, de alguna manera, relacionándonos con estas personas nos empapáramos de ese halo de irreverencia que las rodea, y esto gusta, porque nos hace sentir un poco rebeldes. Pero gusta para un rato, para un fin de semana o para una noche de fiesta, porque cuando llega el lunes por la mañana volvemos a entrar en nuestro redil y a mirar por encima del hombro a todos los que no siguen las normas y hacen cosas raras. Y no solo eso, sino que lo peor de todo es que nos creemos con el derecho a juzgarlos.

¿Qué es lo que tienen en común las personas que claramente percibimos como diferentes, que no encajan en ningún patrón y que cuesta clasificar? Me atrevo a decir que, en un 95% de los casos, lo que comparten es su pasión por su forma de ver la vida, lo que les lleva a vivirla en función de esa visión única que tienen y que muy pocas personas más comparten. Y si estas personas nos causan fascinación, ¿por qué no hay más gente que se atreve a vivir la vida según sus propias normas y no en función de lo que se espera de ellos/as? Afrontémoslo, ser diferente conlleva un alto grado de soledad... al menos al principio. Y como ya hablamos aquí, estar solo/a da miedo. Pero llega un punto para algunos/as en el que vivir según las normas de los demás ya no vale, ya no aporta nada, y entonces es cuando te lanzas a vivir la vida mostrando todas tus diferencias, con lo que el miedo al "qué dirán" va diluyéndose poco a poco. Más bien llega un punto en el que directamente te da igual lo que piensen los demás, porque lo único importante es ser fiel a ti mismo/a y a tus principios. ¡Qué importante es tener claros tus principios en la vida!

Sin duda, la época que más problemas y conflictos plantea en este sentido es la adolescencia. Es esa edad en la que empezamos a descubrir de verdad quiénes somos, en la que empieza a definirse claramente nuestra personalidad y lo que queremos en la vida, y a veces lo que descubrimos nos asusta. Aunque siendo sinceros, lo que nos asusta de verdad es lo que pensarán nuestros amigos de nosotros, si nos rechazarán o dejarán de hablarnos, ¿verdad? A esa edad nos importa más lo que piensen los demás de nosotros/as que lo que nosotros/as mismos/as pensamos. Y ese es el verdadero punto de inflexión: aquí hay quien cede a la presión del grupo y renuncia a sus diferencias para no sufrir un posible rechazo (¡ojo! que este rechazo no es real porque está basado únicamente en una suposición) y quien, por el contrario, decide mostrar sus diferencias a pesar de lo que los demás puedan pensar. Quienes se encuentren en el segundo caso, dejarán en gran medida de depender de la opinión de los demás para tomar sus decisiones en la vida, porque decidirte a ser quien eres sin enmascararlo aporta una enorme seguridad.

Me considero 100% una de esas personas del segundo grupo, de las que decidieron darse el permiso de ser quienes son de verdad y de expresar sus propias ideas. Claramente este proceso lleva un tiempo, no es algo que sucede de la noche a la mañana, entre otras cosas porque a partir de la adolescencia es cuando empiezan a planteársenos decisiones importantes que marcarán el resto de nuestra vida, y estas decisiones siguen marcando tu carácter y enseñándote cosas nuevas sobre ti mismo/a. Los miedos intrínsecos que tenemos a ser diferentes están justificados pues, en la mayoría de los casos, con lo que nos encontramos es con muchas opiniones en contra, con muchos ojos que se abren como platos en cuanto abres la boca para expresar tu opinión, con comentarios como "ni hablar", "eso son tonterías", "a ver cuándo maduras", "no digas bobadas", "de ninguna manera" y mi favorita "no tienes ni idea de lo que es vida"... Claro, y tú que me estás diciendo eso sí, ¿verdad?
Esto conlleva que nos sintamos muy solos/as en muchas ocasiones. Pero únicamente hasta que empiezas de verdad a creer en ti mismo/a y a ahondar en tus diferencias y aprender de ellas. Cuando te aceptas tal y como eres, sin restricciones, y te amas con todo lo bueno y lo malo que tienes, entonces empiezas a atraer a tu vida a personas que resuenan contigo, y ahí es cuando la soledad (o mejor dicho, "la sensación de sentirse solo") termina, porque lo único que sucede es que cambian las personas con las que te relacionas.

Y esto es válido para todas las personas independientemente de su edad. La adolescencia es un momento trascendental porque absolutamente todos/as pasamos por el proceso de decidir quiénes vamos a ser. Sin embargo, a lo largo de la vida adulta también se plantean muchas situaciones en las que puedes decidir si te vas a atrever a ser tú mismo/a o vas a seguir actuando según los demás esperan. Es más, estoy convencida de que cada día se te plantean situaciones en las que puedes decidir cómo actuar: siendo fiel a ti mismo/a y a tus valores, o bien según las expectativas que los demás tienen de ti que, en resumidas cuentas, viene a ser lo mismo que "según lo que les conviene a los demás".
Para mí, atreverme a ser quien soy supuso tomar muchas decisiones que mi familia, o parte de mi familia no compartía, supuso perder amigos por el camino, tener que hacer frente a comentarios dañinos, haber perdido oportunidades laborales que hubieran podido llevarme a tener un buen puesto, haber renunciado a tener una vida organizada. Pero el hecho de no arrepentirme de ninguna de las decisiones que he tomado me demuestra que ser fiel a uno/a mismo/a es apostar siempre a caballo ganador.

Que no te dé miedo ser tú mismo/a, pues lo que te hace diferente de los demás es precisamente lo que te hace tan especial y único/a. Si todos fuéramos iguales y nos comportáramos igual la vida sería muy aburrida, no habría prácticamente ningún aliciente, pues la sal de la vida somos precisamente las personas y lo que nos diferencia del resto. ¿No te ha pasado nunca que vas por la calle y ves un grupito de amigas en el que todas van vestidas iguales, con el mismo peinado y el mismo maquillaje? Parece que acaban de salir de fábrica... Pensar que lo que nos va a traer la aceptación de los demás es ser exactamente igual que ellos es un error, porque intentar ser quienes no somos en realidad acaba pasando factura, que se traduce en esa sensación de levantarte un buen día por la mañana y no saber ya quién eres ni en quién te has convertido. Te aseguro que el hecho de no reconocerte a ti mismo/a es mucho más duro y más difícil de superar que el encontrarte con la oposición de algunas personas.

Lo realmente "cool" es que seas tú mismo/a, que saques a relucir tu propia personalidad y que no te dé miedo expresar lo que te gusta y lo que no, que no te dé miedo expresarte a través de lo que te hace único/a, porque esto es lo que te llevará a atraer a tu vida a gente que resuena contigo y que es afín a ti. De lo contrario, solo atraerás a tu vida gente con la que en realidad no te sientes identificado/a para nada, que no te aportan nada porque no comparten tus valores ni tu forma de entender la vida y con quienes te sentirás atrapado/a, porque estarás forzando situaciones y un comportamiento que, en el fondo, no te hacen sentir cómodo/a.

Mi recomendación es, sencillamente, que dejes de pretender, de ser quien no eres, y que empieces a sacar a la luz todo lo maravilloso que hay en ti. Si las personas que están a tu alrededor te dan la espalda por ser como tú eres, entonces es que no merecen estar en tu vida. Que no se encuentren en sintonía contigo ahora mismo no significa que nunca vayan a estarlo. Como bien sabes, todos tenemos nuestros procesos y nuestros tiempos y, quizá, quien ahora no te entiende puede llegar a hacerlo más adelante. Y, si no, no te preocupes porque hay cientos de personas en este mundo con las que te sentirás a gusto siendo tú mismo/a, que no te juzgarán ni te harán sentir mal. Sal ahí fuera con esta creencia, y verás que el mundo no te defrauda.

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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