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Cómo superar una relación tóxica. ¿Estás en una?

El tema de las relaciones tóxicas es bastante complicado de tratar y explicar porque nos lleva a ver las partes más oscuras de nuestro interior y todo aquello que ocultamos, no solo de puertas para afuera sino también a nosotras mismas y, por eso mismo, voy a tratar de hacerlo de la manera más clara posible. Una relación tóxica puede darse con personas de cualquier ámbito de nuestra vida (el trabajo, la familia, los amigos, etc.), pero en este post voy a hablar de las relaciones tóxicas de pareja, ya que seguimos dentro de la serie de 5 posts/videos dedicados a las relaciones y el amor.

Debo hacer una pequeña aclaración antes de entrar en materia, y es que a mí personalmente no me gusta nada llamar a una relación "tóxica", creo que ninguna relación es tóxica. Pero esto probablemente sea contenido para otro post ;)

Con las relaciones tóxicas ocurre algo muy parecido a lo que te expliqué en otro post respecto a las rupturas de pareja, y es que están caracterizadas por dos elementos principales, que son:

  1. los apegos;
  2. el miedo.

Sobre los apegos ya te hablé mucho en este video de YouTube, en concreto los apegos hacia las personas, que es lo que nos interesa aquí, así que vamos a centrarnos en el miedo, el miedo que seguramente alguna vez en tu vida te ha impedido salir de una relación tóxica cuando ya eras consciente de que estabas metida de lleno en una. No todas las personas hemos pasado por relaciones de pareja tóxicas, pero sí me atrevo a decir que todos hemos tenido una relación tóxica con una persona de nuestro entorno en algún momento de nuestra vida y, por eso, este es un tema con el cualquiera puede sentirse identificado.

¿Alguna vez has pensado que algo andaba realmente mal en tu relación? Se trata de detalles que para nosotras parecen pequeños, o a los que no queremos darles mucha importancia, pero que desde fuera se perciben como algo realmente dañino, y aquí te hablo desde mi experiencia personal, porque yo sí pasé por una relación de pareja tóxica en la que estuve casi 3 años y que me marcó profundamente. Desde fuera, la gente percibe una relación un tanto asfixiante, poco sana, donde se ve que ninguno de los miembros de la pareja fluyen con naturalidad, sino que parece que se mueven dentro de un recinto que no es visible (en realidad el recinto está en su mente). Si has pasado por ello, sabrás que este recinto es "el espacio en el cual me deja moverme mi pareja sin que surjan discusiones"; cuando sales de ese recinto que en tu mente es más o menos claro es cuando hay peligro de entrar en peleas, reproches, discusiones, celos, etc. Es decir, esos elementos que, de alguna manera que no sabes muy bien cómo, han pasado a ser habituales en tu relación. Los anticipas en tu mente, los esperas, porque sabes que tarde o temprano van a llegar y por los motivos más nimios.

Te decía que, desde fuera, la gente percibe una relación asfixiante y poco natural, mientras que desde dentro lo que se percibe es que van apareciendo nuevos condicionantes en la relación. Claro, día a día estos condicionantes parecen cositas pequeñas (de repente a tu novio/a le molesta que salgas con tus amigos los sábados por la noche; de repente tu pareja va a buscarte o te acompaña a todos aquellos sitios donde puede ir contigo y no te deja ir sola casi a ningún sitio; de repente te das cuenta de que ves muy poco a tu familia porque pasas la mayor parte del tiempo con la de él/ella porque, si no, se enfada, etc.), pero cuando pones todas estas "cositas" juntas y echas la vista atrás te das cuenta de cuantísimas cosas han cambiado en tu vida desde que estás con esa persona. Y la sensación no es agradable...

Por un lado, piensas "cómo he llegado yo hasta aquí" y, por otro lado, piensas que sigues con la misma persona maravillosa de la que te enamoraste en un primer momento y que, por lo tanto, esa misma persona maravillosa está ahí, en algún lado, pero que quizá el día a día o la convivencia, el paso del tiempo, han hecho que se agobie un poco, que no aprecie tanto todas las cosas estupendas que le aportas, que caiga en la rutina, que no te esté mostrando lo mejor de sí... Y así te vas autoconvenciendo de que todo está bien. Pero, por algún motivo, una vocecita en tu cabeza te dice que no, que no está bien, que tu relación no es como debería ser, que no es normal estar todo el día de mal humor, ni discutiendo, ni teniendo que justificarte. ¿Te suena?

En esta dualidad ante la que está tu mente en esos momentos es donde se dan los dos elementos que te mencionaba al comienzo del post: los apegos y el miedo. Aunque, en realidad, los unos vienen del otro. En todos los ejemplos que te he dado se aprecia un miedo a perder a la pareja, y ese es el miedo que procede de la persona celosa, manipuladora e insegura, el miedo a no ser suficiente para su pareja, a que haya otras personas mejores de las que su pareja pueda enamorarse y, todo esto, lleva a un deseo de controlar todo lo que hace la pareja: con quién está, con quién ha hablado, a dónde ha ido, cómo ha ido, con quién se ha encontrado por el camino, etc. Este es el tipo de miedo que asfixia la relación, porque priva de libertad a la otra persona, y ante esta situación no debes tener dudas de que estás ante una relación tóxica.

En el video que verás a continuación te explico más detalles sobre este tipo de miedo y te cuento por qué a estas relaciones se las llama precisamente "tóxicas":

Pero hay también otro tipo de miedo, y no es el que procede de la pareja, sino de nosotras mismas. Y es un miedo aún más dañino, porque nos hace reconocer cosas a las que no nos atrevemos a enfrentarnos. Ya te decía al principio que este tipo de relaciones nos lleva a ver nuestras partes más oscuras. ¿Por qué? Cuando llegas a ese momento en el cuál sabes que hay algo que anda realmente mal con tu relación pero, sin embargo, decides seguir adelante, ahí es cuando estás cediendo ante el miedo y, por lo tanto, estás yendo en contra de tu naturaleza interior (tu esencia). Puesto que los miedos son muchos y dependen de cada persona, te voy a hablar de los miedos que me impedían a mí poner fin a mi relación tóxica, a pesar de que era totalmente infeliz y era consciente de ello.

Mi primer miedo era reconocer que me había equivocado enormemente al pensar que había conocido a mi alma gemela. El pensar que había conocido a la persona más especial de mi vida me hizo tomar una serie de decisiones muy trascendentales de las cuales, más tarde, me arrempentí mucho. Dejé prácticamente toda mi vida tal y como la conocía para empezar a construir otra junto a esta persona que, en muy poco tiempo, se convirtió en mi pesadilla.

Mi segundo miedo, que más que un miedo era una creencia limitante, es que no podía salir de mi nueva vida y volver a la vida que había dejado atrás. Esta creencia me atenazaba y me mantenía en esa situación que yo tanto aborrecía. Me decía a mí misma que ya no podía dar marcha atrás, que tenía que apechugar con las decisiones que había tomado y con las consecuencias de mis actos, con lo cuál cada vez me agobiaba más y más.

Mi tercer miedo era dejar a una persona, mi expareja, que yo sabía que era una bellísima persona, aunque con graves problemas de falta de seguridad en sí misma y autoestima, y pensar que una ruptura le hundiría aún más en ese pozo en el cuál parecía que se empeñaba en seguir ahogándose por muchas cuerdas que yo le tendiera. En vez de querer salir del pozo, más bien parecía que tirara de la cuerda para arrastrarme a mí con él. Y bueno, es que era así en realidad. No sé si te has fijado en que, por algún motivo, las personas que están vibrando en energías muy bajas tienen un poder de atracción mucho mayor que las personas que vibran en energía elevadas, y no me refiero a que sean más o menos seductoras, o más o menos atrayentes, sino que tienen una mayor capacidad de arrastrarte al mismo nivel de vibración en el que están ellas.

Mi último y mayor miedo, y este miedo sí que lo compartimos todas las personas que hemos pasado por una relación tóxica, era admitirme a mí misma que esta situación la había generado yo sola y que, de alguna manera, me estaba mostrando algo de mí que yo no quería reconocer. Era mi propia falta de amor por mí misma, mi propia necesidad de encontrar fuera un amor que yo no era capaz de darme, una necesidad de buscar fuera una aprobación que no encontraba en mí. Y este sí que es el miedo común a todas las personas que hemos pasado por esa situación asfixiante.

Lo más importante que debes saber es que sí puedes salir de esta relación y que hacerlo será muy beneficioso para ti. En primer lugar, si tu miedo es que por ti misma no vas a ser capaz de mantenerte ni de salir adelante, te pido que dejes atrás esta creencia tan limitante porque no es cierta. No necesitas a tu pareja para seguir adelante con tu vida. Quizá él/ella se haya encargado de repetirte en muchas ocasiones que sin él/ella no eres nada y no llegarás a ningún lado, pero esto no es así en absoluto. Todas esas ideas negativas que te rondan la cabeza y que te dicen que no puedes terminar tu relación son producto del miedo, y mientras vivas con miedo no serás capaz de tomar ninguna decisión. Y sucede así con todos los ámbitos de nuestra vida, no solo con las relaciones.

Te aseguro que si sigues en una relación tóxica tienes mucho que perder, pero si sales de ella tienes mucho que ganar. Te animo a que lo veas como el comienzo de una nueva etapa en tu vida, y lo más maravilloso es que puedes hacer de esta nueva etapa lo que tú quieras, puedes diseñar la vida que tú quieras, lejos de los celos, las mentiras, las peleas y las discusiones. A veces, la imposibilidad de salir de una relación tóxica es que nos aferramos a la pareja. Pero ¿y si te digo que pienses que, quizá, por querer aferrarte a esta persona que ya no te hace ningún bien estás perdiendo la oportunidad de conocer a otras personas que realmente te ayudarían a avanzar y a evolucionar en tu vida? Visto de esta forma no es tan malo, ¿verdad? Pues eso es precisamente lo que pierdes por seguir en tu relación tóxica.

Hay muchísimas más cosas que podría escribir sobre este tema, porque es enormemente extenso. Y aunque no puedo escribir una novela entera aquí, sí que quiero dejarte con una última reflexión muy importante: lo que caracteriza a TODAS las relaciones tóxicas es que son relaciones donde ya no hay evolución, por mucho que sigas en esta relación no vas a conseguir evolucionar más. Es precisamente el salir de ella y mirarla en perspectiva lo que te dará una mayor capacidad de aprendizaje y evolución para tu alma.

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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