/ miedo

Cómo superar el miedo y convertirlo en tu aliado

El miedo por sí solo merece un post completo, ¡un libro completo! Es un tema que está en boca de todo el mundo a menudo, pero pocas veces hacemos el esfuerzo de mirarlo por lo que realmente es. Si reflexionas un poco, te darás cuenta de que está cargado de muchas connotaciones negativas. Cuando una persona tiene miedo decimos que es cobarde, que no tiene agallas, que no tiene lo que hay que tener. Se asocia también con la idea de quedarse estancado, de no tomar riesgos y de no hacer nada nuevo.

El miedo, en sí mismo, es tan solo una emoción, otra más de las que los seres humanos somos capaces de sentir. Pero lo que nosotros cargamos de connotaciones negativas es cómo nos hace sentir esa emoción. Es verdad que el miedo no se siente cómodo, incluso a nivel físico tiene unos síntomas bastante claros y que se repiten para muchas personas. Por ejemplo, sensación de vacío en el estómago, opresión en el pecho, dificultad para respirar, boca seca, sudor frío, etc.

Lo primero que debes saber es que existen dos tipos de miedo y que son bastante distintos el uno del otro:

  • El miedo instintivo: es ese miedo que ante un peligro inminente para tu integridad física, tu seguridad o tu vida te grita "¡corre!", "¡escapa!". Este es el miedo que compartimos con los animales. Sí, compartimos una serie de emociones con los animales (asco, miedo, tristeza, sorpresa, alegría, ira); lo que ellos no comparten con nosotros es el elaborar juicios de valor sobre esas emociones y cómo los hacen sentir.

Este miedo se siente en las entrañas, es visceral (de ahí "instintivo") y nada sutil. Se da cuando de verdad tu vida está en peligro, es un mecanismo de defensa del cuerpo y se encuentra en nuestro código genético. Es decir, lo sentirás tanto si quieres como si no, igual que la química que las hormonas segregan en tu cuerpo. Se produce tanto si tú quieres como si no. Es algo que no depende de ti, es una función autónoma del cuerpo que busca tu supervivencia, perpetuarte a ti y a tu especie.

Es un miedo que se da en el momento presente.

  • El miedo del ego: este miedo es mucho más sutil, más elaborado y se da SIEMPRE a futuro, es una proyección de una situación sobre la que aún no puedes tener ninguna certeza. De aquí viene que los coaches siempre estemos diciendo que tus miedos no son reales, porque en realidad son tan solo una proyección que está haciendo tu mente.

Este es el miedo realmente interesante y del que voy a hablarte aquí. Y este es precisamente el miedo al que tanto tememos (aunque suene paradójico) y que podemos convertir en nuestro aliado, pues tiene un potencial enorme.

Pero antes de seguir dándote las claves para ello, te dejo con un video que emití en directo en mi cuenta de Instagram hace unos días sobre este tema y que puede darte más profundidad.

Este miedo del ego tiene algo en común con el miedo instintivo y es su función básica: protegerte ante una amenaza. Esto no tiene nada de malo y, de hecho, es muy beneficioso. Resulta beneficioso tener un mecanismo en nuestro cuerpo que nos avisa frente a los peligros. ¿Cuál es el problema? Que este tipo de miedo solo te avisa de lo que el ego considera que son amenazas, pero que en realidad no lo son.

En inglés existe un acrónimo excelente de qué es el miedo usando la palabra fear ("miedo" en inglés). Si sabes un poquito de inglés captarás lo brillante que es en seguida:

F --> False
E --> Evidence
A --> Appearing
R --> Real

¿Qué significa esto? Falsas evidencias que aparecen reales. Eso es el miedo del ego.

Son circunstancias, hechos, situaciones que simplemente APARECEN reales, que tu mente interpreta como reales pero que no lo son. Por eso antes te decía que este miedo siempre es a futuro, porque nunca puede darse en el presente. Son cosas que tu mente teme que ocurran, pero que en el momento presente no se están manifestando. Además, si vamos más allá, en el momento presente la mente no tiene lugar ni cabida. Y si no me crees, haz el experimento ahora mismo: párate, una vez que hayas terminado de leer esta frase y cierra tus ojos 10 segundos, y tu única tarea durante estos 10 segundos es ESTAR, SER.

¿Qué ha ocurrido durante esos 10 segundos? Nada, ¿verdad? Claro, simplemente has sido testigo de tu existencia, nada más. No has puesto tu mente en nada, no has emitido juicios de valor sobre nada. Esto es mindfulness, poner tu atención plena y consciente en algo, ya sea en el color, el sabor y el tacto de una manzana; ya sea en el sonido, la cadencia y el ritmo de una canción. Y focalizar tu mente única y exclusivamente en eso, que tu atención plena vaya para lo que estás haciendo en el momento presente, sin adelantarte con la mente a lo que vendrá después o a lo que tienes que hacer en dos horas.

Siguiendo los principios del mindfulness, si dejas a tu mente en silencio, estática, en cualquier momento del día que tú elijas, te darás cuenta de que durante esos instantes no hay lugar para el miedo, que lo que sea que te genera miedo se encuentra en un futuro hipótetico que has creado con tu mente, pero que esa situación no está en el aquí y el ahora. El miedo no es real, el miedo es una proyección de tu mente.

El ego crea este tipo de miedo para mantenerte dentro de su zona de confort, esa área de actuación dentro de la cuál él está cómodo porque no requiere de ningún esfuerzo adicional por su parte. En esa zona de confort tú ya sabes cómo actuar y ya sabes qué esperar, no hay sorpresas y, como muchas veces te he dicho, al ego le encanta porque ahí es donde él tiene la situación controlada (¡o eso piensa él!). Es también una falsa ilusión de control, pues realmente no podemos tener el control de nada, salvo de lo que hacemos nosotras mismas en un momento determinado.

Lo bueno de este miedo es precisamente esa función que te contaba de "avisarte de un peligro". Es cierto que ese peligro no es real, pero lo importante es entender porqué tu mente está percibiendo un peligro en esa situación, persona o cosa. Así es como puedes convertir al miedo en tu aliado y en una herramienta que te ayude en tu evolución. El miedo es un instrumento de que se vale el ego para mantenerte en tu zona de confort y, al igual que el ego, una de sus funciones es indicarte cuándo no estás vibrando en amor.

Miedo y Amor son polos opuestos dentro de la escala de nuestras emociones: donde hay Amor no puede haber miedo, y donde hay miedo es un indicativo de que no hay Amor. Por lo tanto, si sientes miedo ante una determinada situación, la información primera que puedes extraer de ahí es que ante esa situación no estás actuando desde tu corazón, sino que estás actuando desde tu mente. ¿Te da miedo cambiar de trabajo? ¿Te da miedo que tu pareja te deje? ¿Te da miedo no estar a la altura de las expectativas de tus padres? ¿Te da miedo no ser suficiente para alguien? ¿Te da miedo quedarte sin dinero? La respuesta para todas esas posibles situaciones es: no estás actuando desde el amor.

¿Y qué significado tiene no actuar desde el amor? Que no estás siendo tú misma, que tu alma no está expresándose a través de ti, tan solo tu mente es la que está llevando las riendas de la situación. Lógicamente, si es la mente la que lleva el timón al completo es normal que surjan dudas, inseguridades, temores, etc. Es tu ego el que te hace sentir todo de eso, de nuevo con el propósito de que no salgas de tu zona de confort, de que no intentes nada nuevo ni te adentres en lo desconocido, porque ahí tu ego perdería por completo el control de la situación.

¿Quién eres ante una situación desconocida? No lo sabes, si no lo experimentas es imposible que lo sepas. Pero cuando te arriesgas, cuando te permites conocerte más allá de tu zona de confort, ahí es cuando descubres a tu ego y te das cuenta de que tú no eres él, de que hasta ahora te habías identificado con capas y capas de escudos y protecciones que fuiste poniéndote a lo largo de tu vida cada vez que te hacían daño. Por eso, tu reacción natural ante algo nuevo es protegerte, es no querer lanzarte y sentir rechazo. Tu mente te avisa: "no sabes quién eres ante esa situación, quizá no te guste lo que descubras, piénsate dos veces si quieres seguir por ese camino porque puede hacerte daño".

El miedo no es malo, ni tampoco bueno. Esos adjetivos son juicios de valor con los que definimos cómo nos hace sentir algo. Las emociones no son ni buenas ni malas, lo que es "bueno" o "malo" es las reacciones que provocan en nuestro cuerpo, en nuestra química interna. La función del miedo es valiosísima si aprendes a verla como un indicador. Tras el miedo, más allá de tu zona de confort y de tus barreras, se encuentra tu zona de crecimiento y expansión. De ti depende lanzarte y descubrir qué te depara la vida en esa zona de crecimiento, o quedarte donde estás, donde ya sabes lo que hay, pero también donde no te estarás dando el permiso de descubrir todo lo que la vida puede ofrecerte.

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

Read More