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Cómo manejar tus emociones para que no se conviertan en bloqueo

Creo que podríamos denominar a este tema "la madre del cordero", es decir, el tema de temas. Conseguir manejar tus emociones de tal manera que las reconozcas, las aceptes y las integres y que, por consiguiente, no se conviertan en bloqueo es como coronar el Everest del desarrollo personal. Pero claro, este proceso es posible con aquellas emociones de las que somos conscientes. ¿Qué ocurre con aquellas que han pasado a formar parte de nuestra mente inconsciente y que, muy probablemente, ya nos hayan causado un bloqueo o problemas de los que no nos estamos dando cuenta?

Bien, este último tipo de emociones requiere de un trabajo muy intenso y muy personal, porque cada persona carga con su propio bagaje. Mis vivencias y mis bloqueos no son iguales que los tuyos, por lo tanto en el caso de cada persona va a ser necesario un proceso distinto para sacar a la luz todas esas emociones reprimidas que en su momento no se quisieron afrontar, o bien que no se supieron entender (como sucede con aquello que vivimos de niños), aprender de ellas y superarlas. Lo mismo ocurre con las creencias limitantes y bloqueantes, que están ahí pero en la mayor parte de los casos no somos conscientes de ellas y, si lo somos, no tenemos idea de cuál es su origen ya que llevan demasiado tiempo con nosotros. Sin embargo, hoy no voy a hablar de este último tipo de emociones.
En este post quiero centrarme en lo que podemos hacer a partir de ahora para evitar, en la medida de lo posible, que las emociones que nos afectan negativamente se conviertan en un bloqueo que, con el tiempo, nos genere problemas mucho mayores, ya sea a nivel físico o psicológico.

Lo primero de todo es hacer acopio de valor y enfrentar las emociones que no nos gustan y que nos resultan desagradables. Te pongo un ejemplo: tu novio, o tu pareja (ya sabéis que me gusta hablar desde el punto de vista de la mujer, pero todos mis posts van igualmente dirigidos a los hombres), no muestra por ti el mismo interés que antes; lo notas distante, poco cariñoso y por mucho que le preguntes él siempre te sale con evasivas y dice que no le pasa nada. Esta actitud suya te hace sentir mal, porque no entiendes esa lejanía que de repente se ha establecido entre los dos; te sientes poco querida, sientes que él ya no se preocupa por ti y sabes que algo está pasando, por mucho que él diga que no.
Aquí se te plantean dos opciones:

  1. Puedes optar por no hacer nada y dejar que las cosas sigan su curso. Quieres demasiado a tu novio, te da miedo perderlo si decides hablar con él seriamente y preguntarle qué es lo que está ocurriendo de verdad, por qué se muestra distante y ya casi ni te llama ni lo ves. Pero claro, tienes demasiado miedo de que él te deje si lo "enfrentas" y le preguntas cara a cara, piensas que si lo agobias él terminará por alejarse definitivamente.

  2. Puedes hablar con él y preguntarle directamente y, sea lo que sea que está pasando, asumir las consecuencias, porque si el problema de todo el asunto es que tu novio ya no quiere seguir contigo, o que está demasiado despistado con alguna otra área en su vida y ahora mismo no puede o no quiere prestarte la atención que tú deseas y mereces, entonces tú entiendes que la relación no tiene ningún sentido, porque tú no vas a aceptar ninguna relación a medias. Tú quieres que tu novio esté comprometido contigo y, si no lo está, entonces es mejor poner fin a la relación y cada uno por su lado podrá ser más feliz. Entiendes que en estas circunstancias, si siguiérais juntos, lo único que podríais ocasionar es más daño, sobre todo a ti que eres la persona más implicada emocionalmente.

Ni qué decir tiene que la segunda opción es mucho más saludable y es la única de las dos que va en línea con un crecimiento personal beneficioso y útil para ti en el que aprender a sacar el máximo provecho y el máximo aprendizaje de una situación adversa y desagradable. ¿Por qué? Porque no estás dejando que el miedo decida por ti. En lugar de ello, colocas tu bienestar emocional como una prioridad (¡te colocas tú como prioridad en tu vida!), por delante de una relación insatisfactoria y con un enorme potencial de convertirse en algo tremendamente doloroso y que te genere un gran apego (y recuerda que los apegos nunca son buenos, porque siempre proceden del ego y de sus propias inseguridades). Por supuesto que quieres a tu novio, pero te quieres más a ti, y entiendes que una relación que no te va a hacer feliz y que te va a generar estrés y ansiedad no puede ser buena para ti.

Por cierto, espero que no se te haya pasado por alto que antes he dicho "te quieres más a ti".
No sé si serás de esas personas que sigue pensando que el amor propio es algo malo y que debemos siempre preocuparnos antes por los demás que por nosotras mismas, porque de lo contrario estaremos siendo enormemente egoístas. Si es así, déjame decirte que mostrar más amor y más preocupación por ti que por los demás no es egoísmo, es amor, y amor del de verdad, de ese del que tanto te hablo porque ha caído en el olvido de los sacrificios, los romanticismos de película, las parejas para toda la vida y otra serie de desprópositos que han nublado nuestro buen jucio. Cuando tú estás bien, las personas que te rodean perciben tu bienestar y, si son receptivas, puedes contagiarlas de este bienestar, atraes a gente que vibra en tu misma frecuencia elevada (es decir, no atraes a personas que están enredadas en emociones de odio, enfado, venganza, crítica constante, victimismo, etc.) y los problemas se hacen mucho más pequeños porque eres capaz de ver las cosas en conjunto y tienes mayor claridad. Así que dime, ¿crees que preocuparte por ti es ser egoísta, sabiendo que esto va a repercutir positivamente en quienes te rodean? ¿De qué ayuda puedes ser para las personas que quieres si tú no estás bien? ¿Qué ejemplo les vas a dar? Preocúpate por ti y quítate de encima la culpa de una vez por todas, porque no estás siendo egoísta, no, lo que estás haciendo es demostrar amor.

--> Amor no es dar a los demás hasta que ya no te queda nada y hasta que tus fuerzas se han agotado; amor es quererte por encima de todo y hacerte responsable de tu vida para, desde ahí, poder iluminar a quienes te rodean.

Emociones

Retomando el ejemplo que te ponía antes, ¿qué ocurriría si escogieses la primera opción, esa en la que sigues con la relación por miedo a que tu novio te deje? Bien, llegaría un punto en el cuál estarías tan insatisfecha con tu relación que, en primer lugar, culparías a tu novio de todo lo que no va bien, porque él no está pendiente de ti, porque no se preocupa, está ausente, no te llama, no te muestra su afecto... Al culpar a tu novio, es probable que él se sienta herido y empecéis a discutir, y las veces que os veáis las paséis discutiendo y enfadados, con lo cuál tú cada vez te sentirás más triste y más desgraciada en esta relación.
Por último, dejarás de culpar a tu novio y te darás cuenta de que has alargado demasiado una situación que estaba destinada a morir hace tiempo, tu relación, y entonces pasarás a culparte a ti por estar con una persona que no te quiere, que no te presta atención y que pasa el tiempo preocupado por cualquier otra cosa o cualquier otra persona antes que por ti. Al darte cuenta de esto, perderás el respeto por ti misma y te preguntarás qué has hecho mal y por qué te pasa todo esto a ti, es decir, llegará la autoculpa y posiblemente el autocastigo.

Esta sería más o menos la secuencia lógica de acontecimientos. Obviamente podrían pasar muchas otras cosas, pero he decidido poner este ejemplo para mostrarte las implicaciones que estas emociones que experimentarías en este caso producirían en ti.
La rabia, la culpa, la pérdida de respeto por ti misma y la consiguiente pérdida de amor por ti misma... Todas estas emociones son de una bajísima vibración, realmente baja, y conllevan una pérdida de autoestima y de confianza en ti misma. Lo que tu corazón entiende es que el miedo (¡el ego!) ganó la batalla frente al amor que te tienes, y eso crea una herida emocional. En más de una ocasión a lo largo de esa relación insatisfactoria habrás visto con claridad que esa relación no era buena para ti y aún así seguiste con ella, por miedo a que tu novio te dejara y por miedo a pensar que no eras lo suficientemente importante para él. Tu corazón te decía "no sigas con la relación, apuesta por ti" y tu cabeza te decía "si él te deja pasarás sola el resto de tu vida, nadie más te va a querer".

Esta dicotomía corazón-mente es la que causa los bloqueos emocionales en el cuerpo, unos bloqueos que pueden manifestarse de muchas maneras distintas dependiendo del caso y de la persona: dolores de cabeza, úlceras, ansiedad, sarpullidos en la piel, problemas digestivos, etc.
Cada persona tiene más tendencia a unas enfermedades y a unos síntomas que a otros, pero el problema que tengamos siempre será un reflejo del bloqueo emocional que nos hemos generado a nosotros/as mismos/as.

Entonces, ¿cómo evitamos llegar a que se forme el bloqueo? Lo más importante es pararnos a escuchar a nuestro cuerpo. Cuando nos encontramos ante una situación que no nos gusta y no queremos lidiar con ella buscamos mil y una excusas para no pasar tiempo a solas con nosotros/as: que si ir al gimnasio, que si clases de baile, que si un club de lectura, que si me quedo haciendo horas extra en el trabajo, que si salgo a emborracharme día sí y día no, etc. Todo son distracciones para no escuchar lo que nos está diciendo a gritos nuestro corazón.
Cuando te veas ante esta situación sé valiente, date una oportunidad, da miedo enfrentarse a todas esas emociones negativas que guardas dentro pero es muy necesario, es la única manera. Te lo repito: ES LA ÚNICA MANERA.

Escúchate. Si te escuchas de verdad, si te dedicas tiempo, atención y amor sabrás qué es lo que debes hacer. No va a ser lo que quieras hacer y va a resultarte duro, te lo aseguro, pero será lo mejor para ti en estos momentos concretos. Debes hacer caso, pues nadie más que tú sabe qué es lo que te conviene en cada momento. La forma de evitar los bloqueos emocionales lo máximo posible es dejar la cabeza a un lado, acallar a nuestro ego que siempre está protegiéndonos de peligros que no existen, que se inventa él, y dejar que actúe tu corazón. Si actúas desde ahí, créeme que nunca te equivocarás. Sea cuál sea el resultado, siempre va a ser lo mejor para tu evolución en el momento presente. ¡Confía!

Marta

Marta

Apasionada, sincera y auténtica. Una mujer que corre con los lobos. En esta aventura que es la vida y en mi camino personal hacia el autoconocimiento, quiero compartir con el mundo mis descubrimientos

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